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Packaging sostenible (II): Ocho ejemplos de cambios positivos.

Hace unas semanas os planteamos en un post sobre packaging sostenible, ocho puntos a tener en cuenta para asegurar un cambio positivo. Os recomendamos leerlo antes de seguir con este. 

La cantidad de opciones ahora mismo es un poco abrumadora y muchas empresas que se enfrentan a este reto no saben muy bien por dónde empezar, así que además del desarrollo de cada uno de esos puntos en la publicación anterior, os vamos a mostrar ejemplos prácticos para tomar ideas, guiar el camino, y enseñaros que es posible, rentable y atractivo.

Los materiales que se consideran ecológicos en muchos casos están estigmatizados y la idea general es que son caros, poco funcionales o que es un aspecto irrelevante a tener en cuenta. Y en la gran mayoría de los casos no es así. 

A veces es necesario que los cambios sean complejos y estructurales, pero en la mayoría de los proyectos se consiguen mejoras destacables que realmente reducen el impacto medioambiental del producto con un simple cambio de material, o eliminando material innecesario mediante un rediseño,  que a la larga reduce costes y nos beneficia a todos en múltiples ámbitos. 

Desde WK nos comprometemos a ayudarte a dar el paso, para conseguir mejoras reales que nos beneficien a todos, centrándonos en ese objetivo en cada fase: ideación, diseño, producción… ¿Tienes una propuesta? Contáctanos aquí.

Empezamos con los ejemplos de cada uno de los puntos:

 

  1. Diseñar para reciclar

Heura Foods es una empresa española que le está dando una vuelta enorme a la alimentación vegetal centrándose en la cultura y alimentación mediterráneas y en la sostenibilidad de todos sus procesos.

Sustituyó en enero de 2019 el plástico de sus productos congelados y, ahora, presenta su nueva bandeja hecha 100% de cartón reciclado reduciendo así un 80% del plástico del pack, una decisión que en un año supondrá 12,85 toneladas menos de plástico.

Asimismo, la facilidad de separación de los materiales permite que sea fácil reciclar el 100% de todo el packaging: se despega fácilmente la lámina de plástico del cartón y se desechan por separado. 

Lograr que el planeta adquiera una alimentación más sostenible es una de las principales razones de ser de Heura. El consumo de carne vegetal reduce un 99% las emisiones de gases respecto a la carne animal. Por ello, la empresa referente de carne 100% vegetal en España trabaja constantemente para reducir el impacto medioambiental de toda la cadena alimentaria.

 

  1. Diseñar para reutilizar 

The Beemine Lab es un laboratorio creado por un grupo de jóvenes emprendedores que ha nacido en Madrid con el objetivo de recuperar el poder terapéutico del aceite de cáñamo y los derivados de la apicultura, y reconectar con los beneficios para la salud y bienestar de las personas y el medio ambiente. 

Sus embalajes son de cristal y aluminio, dos materiales que se pueden reciclar infinitamente sin perder propiedades, y que además por su resistencia y durabilidad pueden ser reutilizados en el ámbito doméstico para multitud de aplicaciones. 

Aumentando su ámbito de actuación, destinan también un 10% de sus beneficios directamente a la ayuda y la protección de las abejas, realizando -además- una importante labor de divulgación a través de sus canales digitales de la importancia de crear productos que respeten al medioambiente en cada una de sus fases, utilizar remedios naturales que nos ofrece la tierra de manera respetuosa, y promover y concienciar sobre la biodiversidad.

 

  1. Sustituir plásticos por bioplásticos

Con el auge en los últimos años de las cafeteras de cápsulas ha surgido un nuevo problema: ¿Dónde tiramos las cápsulas? Las de aluminio son reciclables, pero para asegurarnos de que ese proceso se lleva a cabo habría que vaciarlas antes de depositarlas en el cubo de los envases, y siendo realistas, hay pocas posibilidades de que eso ocurra. 

Para facilitar ese proceso, la marca Origen & Planet comercializa cápsulas de plástico compostable con tapita de papel, que se pueden tirar tal cual a los contenedores de residuos orgánicos, que son cada vez más habituales. Es un producto ecológico con certificados europeos que garantizan el mínimo impacto ambiental también en sus procesos de producción. 

A la hora de hacer la compra, tenemos que tener en cuenta no solo el envase en el que vienen ya los productos, sino el que añadimos. Muchos supermercados han sustituido las bolsas de plástico por bioplásticos, que se deshacen en los procesos de compostaje, y en el caso de no pasar por esos procesos, se degradan muchísimo antes que las de plástico sin dejar residuos tóxicos. 

 

  1. Sustituir plásticos por papel

Muchos envases se siguen fabricando en plástico “por costumbre”, y no es necesario en absoluto en la mayoría de los casos. Como mucho requiere un poco más de cuidado por parte de las cadenas de suministro, pero es perfectamente posible llevarlo a cabo por muy delicado que sea el producto, como hemos visto siempre con las hueveras, por ejemplo.

La cadena de restauración Honest Greens, que destaca por su enfoque en la alimentación sana y natural, en sus envíos a domicilio utiliza cajas, bolsas y botecitos de cartón prensado con un diseño muy cuidado que mantiene además la temperatura de la comida, y son suficientemente grandes para que se pueda comer de forma cómoda directamente en ellos. 

 

  1. Reducir y eliminar packaging

En muchos casos el envase ni siquiera es necesario. En la corriente actual de volver a los orígenes en muchos productos de uso diario, cada vez hay más marcas pequeñas y opciones en supermercados grandes de comprar productos como jabones en formato sólido, y simplemente al peso. 

En cuanto a jabones y cosmética destaca Lush, pero hay muchas más opciones con una gama de productos super amplia: champús, geles, acondicionadores, jabones exfoliantes, mascarillas, bombas de baño… En pequeñas tiendas como herbolarios suelen tener también sus versiones de marcas más pequeñas. 

El beneficio es doble: la marca se ahorra el envase, y se elimina por completo el impacto medioambiental del mismo. El usuario por su parte, tiene un producto mucho más concentrado que aunque de entrada parezca más caro, dura mucho más que los geles convencionales. 

 

  1. Cambiar hacia materiales no compuestos

Uno de los problemas del reciclaje es la separación de materiales y la confusión que muchas veces genera. En el caso del embalaje exterior, suele haber capas unidas de papel, plástico, cierres metálicos, precintos… que dificultan o imposibilitan su procesado por separado. Lo ideal es asegurarse que todo o la mayor parte posible es del mismo material, y que este sea reciclable.

Respecto a este problema, muchas marcas como La Chinata que ofrecen cajas regalo, se aseguran de que todos los elementos (cordones, tiras para acolchar, láminas protectoras y la propia caja) sean de papel o cartón, evitando cintas adhesivas y otros materiales habituales provenientes de derivados del petróleo.

De esta forma, una vez recibidos los productos, todo el restante puede ir directamente al contenedor de papel. 

 

  1. Incrementar el uso de material reciclado

Es importante que los fabricantes consideren utilizar materiales reciclados y no materias primas vírgenes como primera opción. El vidrio por ejemplo, a diferencia del plástico, no se degrada con sucesivos ciclos de reciclaje, y se mantienen todas sus propiedades y posibilidades, así que el cambio no puede ser más sencillo de implementar. 

En España además el reciclaje del vidrio está bastante extendido, por lo que tenemos muchísima cantidad de material que podemos reutilizar. 

En Estal, especialistas nacionales en envases, han desarrollado la línea de productos “Wild Glass”, de vidrio 100% reciclado con aplicaciones en hostelería, alimentación y cosmética, con todas las mismas opciones de personalización que tendría el vidrio no reciclado. 

 

  1. Recordar que la clave es el cliente

Además de aportar todas estas soluciones, tenemos que informar al cliente de ellas, y educarlos en cómo deshacerse de cada parte del envase facilitándoles el proceso, para que todo el esfuerzo que hemos hecho en desarrollar ese envase no se quede en nada. 

Con este fin, la gama de bebidas y yogures vegetales Alpro tiene un packaging de plástico reciclable, con una lámina de cartón también reciclable por encima. Para que cada parte vaya al cubo que le corresponde, han añadido un troquel y unas indicaciones en el lateral.

Es importante además de indicarlo en el propio producto, comunicarlo a través de los canales habituales para cada empresa, para informar a los usuarios o consumidores del compromiso adquirido y qué tienen que poner ellos de su parte para conseguir ese objetivo al 100%.

Todas estas son algunas ideas que puedes implementar en tu empresa y proyectos. Pero recuerda, en el fondo no hablamos de una “tendencia a lo sostenible”, sino de un compromiso real y efectivo de parte todos los sectores y la sociedad en su conjunto, que posibilitará nuestra prosperidad.

Contacta con nosotros si quieres más información o pedir presupuesto para tus proyectos. ¡Gracias!

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