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¿Cómo implementamos el storytelling en las estrategias de marketing?

¿Qué es el storytelling?

El storytelling es la forma más primaria de transmisión de información, mucho antes de que existiese la escritura, las historias narradas eran el mecanismo de recolección de conocimiento. El storytelling es, al fin y al cabo, contar historias. En primer lugar, hay que tener claro que una historia no es la realidad, sino una realidad narrada, una realidad vicaria y supuesta que puede estar basada o no en hechos veraces. Construimos nuestros recuerdos a partir de una historia, planeamos nuestro futuro a partir de otra, fantaseamos con vidas que podríamos vivir en base a una historia, y llenamos nuestro tiempo libre de historias de otros en múltiples formatos y canales.

En marketing el storytelling es una herramienta utilizada para varios fines, entre ellos ser recordados, generar confianza, sacar de la normalidad, poner en contexto, añadir valores de marca, sorprender, conmover… En definitiva, establecer una conexión emocional mediante una narrativa. Esta se adaptará a la vía mediante la que se transmite el mensaje para lograr el mayor impacto posible.

Si hablamos de una historia y hablamos de “contar”, implica necesariamente a otro, al receptor que será partícipe de la misma en la medida en la que complete esa historia en su cabeza, y eso es lo que implica esa conexión emocional de la que estamos hablando. La influencia sobre el receptor se construye en base a tres pilares fundamentales

  1. Creación de una realidad sustituta: se acuerda una forma expresiva que refleje la realidad dentro de sus características de comunicación. Esto depende del vehículo expresivo seleccionado, ya que no será lo mismo una dramatización, que un anuncio impreso o una cuña de radio. Es el único pilar que no depende del receptor, puesto que será la marca quien elige qué medio utiliza como canal.
  2. Credibilidad: para tener credibilidad debemos hacer una exposición verosímil de los hechos en relaciones de causa y efecto. En este sentido es importante que emisor y receptor estén alineados en cuanto a lo serio o lúdico del relato, puesto que “creíble” no tiene por qué significar “realista”.
  3. Capacidad de llamar y captar la atención: la atención del espectador puede ser intelectual (la información que se da le interesa), emocional (los acontecimientos le producen una emoción) o meramente curiosa (necesita que la historia se cierre). Para mantener la atención intentaremos referirnos a algo que beneficie en algo al receptor, le conmueva o le entretenga.

¿Qué historias contamos desde el marketing?

  • Procesos de trabajo: ¿Cómo trabajamos? Le quitamos la esfera al reloj y mostramos sus engranajes, resortes y manijas para hipnotizar al receptor. Desvelando aquello que normalmente no se ve, desentramamos esos datos y satisfacemos la curiosidad del público despertando su interés y mostramos que las cosas no se hacen por arte de magia, hay personas detrás que hacen que nuestra empresa funcione, y eso nos humaniza.
  • Orígenes: Contar cómo surgió determinada idea o negocio, las aspiraciones fundacionales, nos da la oportunidad de aportar un valor a la marca que quizá estuvo ahí desde el principio, pero es en este momento cuando cobra importancia. Esta clase de historias en ocasiones se cuentan a partir de determinados hitos o circunstancias ajenas a la marca, para integrarla con lógica dentro de un contexto social.
  • Inspiración: ¿En qué basamos nuestro trabajo con la intención de que trascienda? Contamos qué nos hace movernos, cambiar, evolucionar y explorar nuevas perspectivas, de este modo el público es consciente de que no somos una marca estática y anticuada.
  • Obstáculos superados: De forma similar a las historias de origen y las historias de inspiración, contar cómo los inconvenientes no nos paran, sino que nos hacen innovar y ser más fuertes, transmite el mensaje de una marca sólida y de confianza.
  • Inquietudes del receptor: Una forma muy impactante de llamar la atención de potenciales clientes es contar la que podría ser su propia historia, un relato en el que se vean reflejados como si les estuviésemos leyendo la mente.

¿Cómo contamos historias desde el marketing?

Un mismo mensaje, una misma historia, se puede contar y transmitir de innumerables maneras en función de nuestro vehículo expresivo y el atractivo que queremos que tenga para el público. Algunos ejemplos de perspectivas del storytelling son:

  • Ficción: Pese a que hablamos de la importancia de la credibilidad para que una historia tenga sentido, esto no quiere decir que tengamos que alejarnos de los escenarios de ficción. En estos casos creamos con el receptor un consenso tácito de lo posible dentro de lo imposible, en el que lo fantasioso, absurdo, desmedido o ilógico entran dentro de un contexto de verosimilitud para dotar de interés o matices aquello que estamos contando.
  • Histórico: Si nos ceñimos por completo a esta modalidad del storytelling, entonces debemos enfocar la narrativa de forma que el contexto temporal cobre importancia, marcando el papel de la retrospectiva como fundamental. Debemos ser conscientes del conocimiento medio del público acerca de la época en la que suceden nuestros acontecimientos para poder medir cuánta información sobre ésta es necesaria para que se entienda el mensaje sin que resulte cargante.
  • Situaciones cotidianas: En el caso de anécdotas reales de consumo o de vida actual es sencillo que los espectadores se vean reflejados. Sin embargo, debido precisamente a la frecuencia con la que suceden en el día a día, es complicado que resulten de interés y llamen la atención. Es por esto que, aunque sea sencillo identificarse con ellas, cuesta trabajo que generen gran impacto emocional.
  • Basadas en los valores de marca: hablar de valores per se puede ser un discurso válido, pero no constituye una historia. Para llevar a cabo un storytelling con este enfoque debemos encontrar una línea argumental o un protagonista que encarne estos valores en relación con la marca. De este modo quedarán vinculados a la marca a través de la historia, que es la que impacta en los consumidores.

Existen muchos más tipos y estrategias para contar historias, y todos estos mecanismos pueden y deben mezclarse y entretejerse para crear estrategias tridimensionales y originales que atraigan a futuros consumidores y usuarios. Manteniendo argumentos sólidos, creíbles y llamativos, podemos crear historias que generen conexión y emociones que aseguren el éxito de nuestras campañas y su impacto a corto, medio o incluso largo plazo.